jueves, febrero 23, 2006

Estudio y Distracción

Viajando a lomos de su caballo, el valeroso caballero tuvo que hacer uso de todas sus habilidades para abrirse paso entre sus más temidos enemigos. Aquel día, de camino al Castillo de la Sabiduría y el Conocimiento, tuvo que entablar combate con Sueño, Aburrimiento y Holgazanería, bandidos conocidos en todo el reino. Iba poco armado, a duras penas protegido por armadura, y el tiempo corría en su contra. Era consciente de que cada minuto que pasaba, el objetivo que tanto ansiaba al llegar al castillo, quedaba más y más lejos. Pero la perseverancia era su escudo y el ansia de obtener el éxito era su lanza. Sus ambiciones eran puras y su valor incalculable. Pero aún así, por momentos tuvo miedo.

Sólo la idea de caer rendido antes semejantes bestias, le hacía embestir una y otra vez, con golpes cargados de voluntad divina. La contienda era como una danza de titanes, donde ambas partes ondeaban sus armas en un intento de abatir al contrario.

Tras una larga y encarnizada lid, el caballero, herido de gravedad por sus enemigos, cayó del caballo, y arrodillado en el suelo, tomó aire para cargar con sus últimas fuerzas a sus tres enemigos, ya exhaustos por la dura lucha...