La Sombra del Espejo
Hoy me miré en el espejo. Y aunque las razones de éste son nobles, e intentan reflejarme con todo detalle y realismo, no son sino mis ojos los que estan mirando la sombra que allí dentro se haya. Un reflejo que nosotros no somos capaces de ver como se nos muestra, sino como queremos verlo, una sombra difuminada de la realidad.Un espejo, que nos muestra una imagen de cómo no debería importarnos ser, pero nosotros no somos capaces de verla. Nosotros observamos, bajo mirada atenta, esas cicatrices de guerra que nos deja la edad, o esos músculos que no hemos sabido trabajar en combate, esos ojos que nos gustaría que fuesen de otro color, el pelo, la nariz, la panza, las piernas... todo. Vemos lo que no vemos. La pregunta es: ¿Vemos lo que no tenemos o vemos lo que tienen los demás?. ¿Es acaso bueno parecerse a los demás? Entonces, ¿por qué ansiamos lo que nos falta?
Pero esa sombra no nos engaña. Esa sombra refleja el mundo como es. Pero a nosotros no nos agrada. Son nuestros ojos traicioneros los que nos mienten, y nos quieren mostrar un mundo donde todo es aparentemente mejor, donde seríamos aparentemente más felices y donde todo el mundo nos querria aparentemente más. Pero todo es aparente.
La única razón por la que quisiéramos cambiar es para dejar de escuchar las mentiras que nos cuentan cada día nuestros ojos. Aunque digamos que es por sentirnos mejor. Si decimos semejante tontería es porque nuestros ojos nos incitan a ello. ¿Pues no es feliz el ciego con su aspecto? Si lo es, y el espejo en su caso le sigue mostrando su reflejo. Pero no tiene esa mirada mentirosa de la que todos somos presos.
Así que, al mirarnos al espejo, no hemos de mirar la sombra que nuestros ojos nos enseñan, sino el reflejo que éste nos muestra.


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