jueves, febrero 16, 2006

El regreso del Caballero

Un caballero es alguien que vive en el mundo para hacer el bien a otras personas, cabalgando sobre su caballo, luciendo una poderosa armadura donde esconder su frágil cuerpo, y blandiendo armas bendecidas por fuerzas sobrenaturales. Mi caballo siempre habían sido mis amigos, viajábamos siempre en la misma dirección, mi armadura, mi casa, que me protegía en los malos momentos, y mis armas, la bondad, la sinceridad y las buenas palabras.

Pues bien. Hace seis años que dejé de ser un caballero. Seis años que dejé de serlo en este mundo, me refiero. Me metí en un mundo mucho más pequeño, una especie de burbuja donde sólo cabían dos personas. Sin caballo, sin armadura, y lo que es peor, desarmado por una mujer, para hacer uso en mi contra de mis propias armas. Cuando peleas por tus armas y ves que son inútiles durante tanto tiempo, acabas olvidando como blandirlas.

Pero cuando amas a alguien, no te importa que la burbuja te encierre, que no te deje respirar el aire del mundo exterior, porque todo lo que necesitas - o lo que parece que necesitas - está en el interior.

Dentro de la burbuja no oyes, no hueles y no ves. Todo lo haces a ciegas. Si eliges bien la compañía, puede que tengas suerte, pero yo no lo hice. Y la burbuja se ha roto.

Cuando la burbuja se rompió me di cuenta que lo que mi familia me decia no lo oía. Lo que me enseñaban mis amigos no lo veía y no olía que nada de esto podía pasar. Ahora, tras haber dejado que las personas que realmente me querían se quedaran atrás, me enfrento a un mundo grande, el mundo de fuera de la burbuja.

Empezar de nuevo es complicado. Pero aun sin armas, sin armadura y sin caballo, un caballero sigue siendo un caballero. Y pienso tomar las riendas de mi vida de nuevo, aunque aún no sepa cómo.