Destino: Páramo Helado
Hoy me desperté pensando en conseguir un caballo. Un compañero de batalla, un amigo que en los malos momentos sea el que te deje cabalgar sobre su espalda, descansar mientras él vigila el camino. Hay muchos caballos salvajes por el mundo, pero hay que llamarles la atención para que sepan que existes y que quieres cuidar de ellos.Tras pensar un rato a qué quería dedicar el fin de semana, he decidido que viajar al norte, allí donde la nieve todo lo cubre, sería una buena manera de empezar mi nueva historia. Así que, ni corto ni perezoso, he pasado toda la tarde intentando localizar algún espíritu de esos salvajes que estuviera dispuesto a vivir aventuras con un caballero desarmado.
Al final, como todo hombre que pelea por un propósito determinado, conseguí lo que quería. Encontré con quién compartir hazañas en el terreno helado. Mañana, si todo va bien, sabré seguro si el séptimo dia del Señor lo podré pasar en páramos fríos.
Pero no todo había de ser tan fácil. Durante el día, he sentido como la voz de la Dama de la Burbuja me llamaba. Es una pelea psicológica que debo superar. Sé que si no lucho contra ello, aunque me duela, podría verla reflejada en el hielo.
Caballero, sé valiente.


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