martes, febrero 21, 2006

Decisión

Y su sombra se levantó y le dijo: "¡No estáis sólo, ni perdido! ¡Podéis contar conmigo!". Y el valiente caballeró contestó, con voz firme: "No me es necesaria vuestra compañía para seguir el camino de mi vida. Gracias, pero me las arreglaré por mis propios medios. No necesito de vuestra confianza para llegar dónde quiero". Y así, tras aquella escena que el caballero no supo diferenciar si real o si alucinación, prosiguió su marcha, con paso decidido, la cabeza alta, y sin pensar en qué impedimentos podría encontrar ante sí.

Si en aquel momento alguien se hubiera puesto en su camino, lo hubiera apartado. Si le hubieran intentado convencer de que que diera media vuelta, no lo hubiera escuchado. Incluso si le hubieran obstruído el camino, hubiera hecho uso de su habilidad para sortear el obstáculo. Con la fuerza de un león y la decisión del halcón que se dirige en picado hacia su víctima, emprendió de nuevo el viaje hacia lo que en un principio parecía un desconocido futuro.

Aprisa, pues había perdido mucho tiempo. Y esta vez no pensó en quién podía ayudarle, ni en qué podía entretenerse para hacer más ameno el camino. Ni siquiera dió cuenta a la manera en la que debía caminar para llegar a su destino. Sólo pensó en el sitio al que quería llegar. Pensó con fuerza cuál sería su meta, su futuro.

Y echó a correr.