La Fuerza de la Lluvia
Alzó la mirada al cielo, y vió como miles y miles de gotas caían desde el infinito para golpear su cara con fuerza. Entonces cerró los ojos. La tranquilidad inundó su espíritu. Sólo estaba él y el sonido de la lluvia. Lo único que alteraba esa situación de tranquilidad, eran los pequeños impactos del agua en su piel.Llevaba días lloviendo sin parar. Aún así, el caballero seguía su viaje, pues sabía que la lluvia lo único que hacía era limpiar el camino de todo lo que hubiera, claro que también conocía sus peligros. En el momento en el que su camino fuera de roca, ésta se volvería mortalmente resbaladiza, y tendría que andar con pies de plomo para no caer y lesionarse. Y en el momento en el que su trayecto se enlodazara, sus pasos se volverían más lentos, incluso le costaría dar el siguiente. Le daba lo mismo. Seguiría lloviendo, y él seguiría andando.
Volvió a abrir los ojos, y miró hacia delante. Una gran cortina de agua, la misma que ahora mismo empapaba su vestimenta, hacía invisible el camino, tornándolo un misterio que sólo podría desvelar tras cada paso que diera.
La lluvia le aclaró las ideas. Hacía lenta y fatigosa su marcha, incluso le cegaba por momentos. Aún así, dió su siguiente paso, decidido a continuar y a encontrar un refugio donde esperar que el tiempo amainase.


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